• Karina Hernandez

Rosario Robles: las horas críticas (Proceso)



CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A las 4:56 de la mañana del 13 de agosto 2019, la voz del juez de control Felipe de Jesús Delgadillo Padierna irrumpió en la primera sala del Juzgado de Distrito en Procesos Penales Federales de la Ciudad de México. Tras media hora de receso, Rosario Robles Berlanga fijó la mirada en la costura de los labios del juez. El alud de palabras que salieron de ella abrió las horas críticas para la exsecretaria de Desarrollo Social y Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano en el sexenio de Enrique Peña Nieto.


Un bufet de seis abogados encabezados por Julio Hernández y Óscar Ramírez se batieron sin éxito en un pesado expediente compuesto de 32 legajos que buscaron rebatir las imputaciones de la Fiscalía General de la República (FGR). “Pedimos que cada una de las acusaciones presentadas por los señores presentes, si así lo determina su señoría, deben de ser desestimadas”, señaló Ramírez.


La petición sirvió de poco:


“Con fundamento al artículo 21 de la Constitución Mexicana y tras escuchar el desahogo de pruebas de la defensa, los argumentos del Ministerio Público de la Federación y los representantes de la Auditoria Superior de la Federación, determino emitir el auto de vinculación a proceso contra María del Rosario Robles Berlanga por el delito de ejercicio indebido del servicio público. Además de un segundo auto de vinculación a proceso más un probable daño al patrimonio del Estado mexicano valorado en 5 mil millones de pesos”, se le escuchó decir a Delgadillo Padierna.


Robles arribó a la blanquecina sala de audiencias al filo de las 6 de la tarde del 12 de agosto. Un día antes de la sentencia que la mantiene en prisión preventiva. Una vez ahí, se acomodó en el asiento a la que escuchó a su defensa negar las imputaciones por el probable delito de “ejercicio indebido del servicio público”. Sonrió por instantes. Segura.


La certeza comenzó a desmoronarse entre 4:56 y 6:45 horas del día siguiente, tras diez horas de alegatos y acusaciones. Su nuca adornada por un corte de cabello estilo Bob acusó el reblandecimiento de su cuello que de súbito comenzó a doblarse hacia la madera del escritorio. La moneda estaba echada al aire.


–Ahora quisiera saber si el ministerio público de la federación desea solicitar medidas cautelares contra María del Rosario –preguntó Delgadillo Padierna.


–Gracias su señoría –tomó un momento el funcionario:


“En esta ocasión solicitamos le sea dictada prisión preventiva justificada a María del Rosario Robles Berlanga. Durante el transcurso de las investigaciones, la imputada ha demostrado no tener arraigo en la Ciudad de México. Tampoco tenemos certeza de que tenga un solo domicilio en esta capital: datos del Centro de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia (CENAPI) y la Policía Ministerial (PM) sugieren el peligro de sustracción a la justicia por tener dos o más domicilios”, escuchó decir.


El ministerio público mostró pruebas de que antes de llegar a México, el 4 de agosto, Robles se había refugiado en Costa Rica, donde dijo primero estar de vacaciones y luego dijo tomar un curso. A decir de los documentos de la CENAPI y la Policía Ministerial, un grupo de agentes detectó la tramitación de una licencia de conducir con dirección distinta al domicilio que dio para realizar las diligencias. Los ministerios públicos denunciaron también el riesgo de sustracción basado en billetes de avión emitidos por Aeroméxico.


Tras las primeras cartas, los ministerios públicos también añadieron que por su condición de “desempleada”, los peligros de fuga se incrementaban al no tener arraigo a un domicilio fijo. Incluso por su posición de poder, aseguraron, era fuente de “disturbios” o amenaza a la seguridad de los testigos de la FGR. “Pensó que estaba tocada aún en el manto de impunidad que le prometió Enrique Peña Nieto”, dijo uno de ellos.


Atrás, su hija Mariana Moguel dormitaba.


La valoración prendió los focos de alerta entre los abogados que a esa hora exhibieron preocupación. Angustia:


–Consideramos cada una de las pruebas como subjetivas –reviró en el debate el abogado Óscar Ramírez– y pedimos respetuosamente que, una a una, sean desechadas por su señoría. En caso de no valorarlo suficiente, pedimos, si así lo determina usted, que se le retire el pasaporte a María del Rosario. Pero no hay justificación que considere el riesgo de sustracción y mucho menos que considere dictarle otras medidas cautelares más agresivas.


–No hay mayor prueba de la voluntad para cooperar con la justicia que la señora esté aquí –secundó Julio Hernández que, por primera vez, tomó el micrófono para tratar de contener la embestida.


Entonces, fuera de sí, Robles levantó el dedo.


Ausente de su defensa durante la toda la audiencia, apeló a la política que cultivó por años. Excusó estar descompuesta por el clima.