• Karina Hernandez

Liberación de Cienfuegos... ¿pago de favores?


El Padrino volverá a suelo mexicano, y habrá sorteado el mayor obstáculo de su vida: liberarse de un proceso penal en Estados Unidos. De acuerdo a un comunicado conjunto emitido por el fiscal general de los Estados Unidos, William Barr, y por su homólogo mexicano, Alejandro Gertz Manero, el gobierno federal estadounidense decidió ayer levantar los cargos contra el ex secretario de Defensa mexicano, el general Salvador Cienfuegos, quien fue arrestado en Los Angeles a mediados del mes de octubre. Según lee el comunicado del Departamento de Justicia estadounidense, su gobierno colaborará estrechamente con las autoridades mexicanos mediante el intercambio de información relacionada con el caso. A raíz de la noticia, columnistas y líderes de opinión iniciaron los tradicionales ejercicios de especulación en torno a las razones que yacen detrás de la liberación de Cienfuegos. Algunos aseguran que se debió a una petición expresa del presidente López Obrador a Donald Trump, o un acuerdo de colaboración interministerial entre el Departamento de Justicia y la Fiscalía General de la República. El lector recordará que la investigación contra Cienfuegos por parte de la fiscalía federal estadounidense se llevó a cabo sin el previo aviso o colaboración de las autoridades mexicanas. Según trascendió en su momento, el gobierno mexicano desconocía la intención de los funcionarios de la DEA (Drug Enforcement Administration) de detener al ex secretario. El presidente López Obrador fue enterado por la embajadora Bárcena una vez que las autoridades federales estadounidenses habían actuado contra el militar. Según fue dado a conocer ayer por el diario The Wall Street Journal, Mike Vigil, ex director de Operaciones Internacionales de la DEA, expresó su anonadamiento ante un acto tan “absurdo e inusitado”. Según el propio artículo del periódico estadounidense, el canciller Marcelo Ebrard intervino en Washington con el propósito de que Cienfuegos fuese liberado y procesado en México , pues el presidente López Obrador habría amenazado con desestimar una futura colaboración del gobierno mexicano con la DEA. En este contexto, en la opinión del ex funcionario de la DEA, el gobierno estadounidense no habría actuado contra Cienfuegos sin la certidumbre de contar con un expediente robusto contra el ex secretario en materia de crímenes del orden federal. Por otro lado, según otro artículo aparecido ayer en el New York Times, la decisión del gobierno estadounidense podría haber derivado de un agradecimiento —o pago de favores— del presidente Trump a López Obrador por no haber reconocido este último la victoria del presidente electo Joe Biden. Finalmente, a reserva de conocer el desarrollo del caso Cienfuegos y la hipotética iniciación de un expediente en su contra por parte de la Fiscalía General de la República, el “Padrino” volverá eventualmente a suelo mexicano, y habrá sorteado así quizá el mayor obstáculo de su vida: liberarse de un proceso penal en una corte federal estadounidense.

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